GOSSIP GIRL

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por Judith Balanzategui

Una ventana se abre en el tercer piso mientras unas manos empiezan a colgar la

colada.

—“

Que buen día hace hoy, iguar que en mayo eztá er zó. Dan gana de volaaaaa”

—Ya esta la cantaora. Que te calles ya cansina!!! Mira que cantas mal. Si algún día te

da por presentarte a la voz, no se te giran los coaches, a ti se te da la vuelta el público.

—mira que ezta amargao, mi arma. Yiii que hartura de criatura. Un poquito de alegría,

Jorge. Dizfruta que hace un día eztupendo pá zalí a da una vuerta.

—(con voz nasal) Tronco, pero que son esos gritos, que algunos estamos durmiendo.

—Mira el nini como va. Que te abras metido anoche. Contentos tienen que estar tus

padres con un hijo así. Te metía yo en un reformatorio, de cabeza.

—Ya eztá ezte dando lercione de morá. Habló er muo y diho lo que puo. Deha ar zavá

que viva zu via y zi ze quié drogá pue e coza zuya.

—Eh, tronca que yo no me drogo. Que me han picado unas avispas en el brazo y me

ha salido una conjuntivitis. Mira que sois mal pensaos, tol día marujeando. Anda y que

os den, me vuelvo pal sobre.

— Vaya juventud. Así va el país.

—de verdá mi arma, tomate un valium, vete ar cine, esha un porvo.

—ahí te quedas cansina. Que petarda la andaluza.

—Paquiña tu a ese ni puto caso. Es el típico que proyecta sus frustraciones en los

demás. El otro día por la noite, vi como entraba una mujerciña de esas de vida alegre

en su casa.

—Que me eztá contando!!Pero zi eztá cazao.

—Su mujerciña debe de andar traballando por Bilbao y se viene únicamente los fines

de semana.

—Pobre muhé. Lo que habrá tenío que zufrí pa ella ze quea. Amargao y pone cuerno.

Zi ez que lo tiene tó.

—pues si, pobriña. Ella en Bilbao dejándose los cuernos a trabajar y el aquí de

pingoneo. Vaya joyita.

—ella ze deha lo cuerno y er ze lo pone,jajajajaja.

—Paquiña no seas cruel

—tié razón Uzia. Me ví a meté pa dentro que ví a hacé un guizao de rabo de toro.

Esa misma noche Jorge le abre la puerta de su casa a una mujer vestida únicamente

con una gabardina.

—Que bien haz dizimulao ante. Ven aquí, que te ví a quitá toa la amargura.

Francisca se abre la gabardina y entra en la casa, mientras se oye una mirilla cerrarse.