Un autor con cuatro manos

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Hay muchas razones por las que escribir una novela a cuatro manos no es tarea fácil…

Y ahora es cuando empiezo a enumerar una serie de dificultades como la necesidad de comunicación, paciencia y entendimiento, pero la verdad es que el principal problema a la hora de escribir una novela con alguien es que los autores tendemos a pecar de orgullo. Y más hacia nuestras obras. Compartir un título con otro autor supone bajarnos del pedestal de creador y aceptar que el otro también tiene algo que decir respecto a “mi” novela, y que en realidad la primera persona no es singular sino que se trata de “nuestra” novela. Y si no lo te lo tomas bien, eso pica.

Por suerte, trabajar con S. Sardon ha sido fácil. Conozco a Santi desde hace más de veinte años y ambos somos roleros, él ha sido Master de juegos de ciencia ficción y yo de fantasía, pero hay un juego predominante que ambos siempre hemos dirigido, un juego que destaca por encima de los demás: Los Mitos de Cthulhu.

Santi nos ha llevado partidas de los Mitos en futuros lejanos, yo he llevado mundos medievales con trasfondo Lovecraftiano, y jugábamos estas partidas antes de que las editoriales publicaran expansiones de los Mitos ambientadas en esas épocas.

Así que, como autores, hemos partido de un nexo en común: nuestra pasión por Lovecraft y aquellos que siguieron con su legado.

Las cosas son diferentes en Arkham surgió por obra y gracia de Santi, que escribió un borrador y tuvo la gentileza de mostrármelo. Me gustó lo que leí, tanto que le planteé la posibilidad de profundizar en la trama. Le expuse mi análisis, lo vio interesante y me dio carta blanca para trabajar con su obra, recreándome en lo que considerara que lo merecía e incluso ajustando o modificando lo ya existente para conseguir el efecto deseado.

Me froté las manos, estaba deseando entrar en el mundo que Santi había creado, quería formar parte de él. Hasta que caí en la cuenta de que en realidad era una gran responsabilidad. Como tener poderes.

Santi y yo hemos discutido cada capítulo, qué nos parecía que funcionaba y qué no, qué nos gustaba y qué no, él revisaba mis correcciones, yo sus correcciones sobre mis correcciones… Más de un año de trabajo compartido en el que a veces no estábamos de acuerdo y debíamos encontrar un punto intermedio. Y si uno de nosotros dos debía mostrar orgullo, he tenido siempre claro que ese no era yo.

Santi veía la novela como una aventura en otro mundo y con bestiario lovecraftiano, por mi parte quería centrarla en el terror y la locura. Pero por encima de todo había una idea en la que ambos coincidíamos, y queríamos mantenernos fieles a ella: Las cosas son diferentes en Arkham debía ser un homenaje a Lovecraft y su obra.

El lenguaje y estilo literario es coherente y uniforme, no se evidencia que este libro está escrito por dos autores diferentes y su lectura es fácil y rápida. Lovecraft es reconocido como un maestro de la literatura del siglo pasado, y quizás su narración recargada y descriptiva no es acorde con la mayoría de lectores actuales, que buscan un lenguaje y ritmo más ágil. Sin embargo, y a modo de reconocimiento al “Caballero de Providence”, nos hemos explayado en la descripción de los bichos igual que él lo hizo en otra época.

Para terminar estas palabras quiero volver a agradecer a S. Sardon el haberme dado la oportunidad de colaborar en Las cosas son diferentes en Arkham. La verdad es que ha sido todo un placer tener acceso a los sueños de Arkham.

Y ahora os invito a disfrutar de esta novela escrita a cuatro manos.

J. Paulorena

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