El Kali, de Joseba Iraola

el kali

Los días desaparecen uno tras otro y la lectura se amontona. Comienza el proceso de valoración de los textos que han llegado a esta II Convocatoria EC.O 2015, comparto la escritura de una novela con un amigo y tengo mis propias obras a medias. El tiempo libre que me queda lo aprovecho para estar con mis hijos, pintar zombis y, a veces, dormir.

Aprovechando que hace un par de días asistimos en el Hotel Abando de Bilbao a la presentación del III Certamen de Relato Aste Nagusia, hoy os quiero hablar de “EL KALI” de Joseba Iraola a quien conocimos en la presentación de los ganadores  del año pasado.

Creo que es importante apoyar a los autores, y más a aquellos que su trayectoria literaria deriva por debajo del radar de los lectores. Hay buenas obras que pasan sin pena ni gloria por las librerías, libros que merecen ser leídos pero son eclipsados por el último top ventas escrito por el prestigioso amiguete de turno. Porque en el mundo editorial también existe esta clase de mierda.

Siempre intento leer los libros de los autores que me presentan, es más, priorizo su lectura ante títulos con más renombre. Considero que los autores nóveles o desconocidos necesitan la oportunidad de su lectura más que aquellos que todo el mundo conoce. Es lo que quiero para mí y es lo que doy.

He reducido la jornada de escritura un par de días para rascar tiempo y enfrascarme en este título: El Kali.

Ya que conozco al autor, empezaré con la directa. No me atrae la portada, para ser más precisos: la contraportada. Me gustaría saber cuánta implicación tiene él en su diseño, porque hay editoriales que no tienen en cuenta la opinión de los autores, ni en la portada ni en muchos otros aspectos.

Una vez superada la impresión y la primera página, me centré en la obra. Y ahí me encontré con el siguiente escollo. El Kali es la biografía relatada de un pícaro moderno, ambientado en la España sórdida de principios de la democracia, y lo que me llamó la atención es el nivel literario que muestra el buscavidas. Tranqui, tío, reflexioné, sigue leyendo.

Me hice caso y llegó un momento en que las andanzas del Kali le llevaron a la lectura como medio de evasión, y la escritura de estas como medio de confesión. Por lo tanto, el autor no rompe el pacto de ficción con su lenguaje y estilo.

Pero tengo que quejarme de algo, así que mencionaré que es una obra mayormente relatada y con muy poco dialogo. Mi estilo concentra gran parte de la identidad de los personajes en las conversaciones, pero Iraola no precisa de esta herramienta y usa de la descripción y actuación de los personajes para perfilarlos. Aunque nuestros estilos son diferentes, logra el resultado deseado y sus protagonistas tienen personalidad, están vivos.

El Kali es un pícaro de padres desconocidos nacido en un barrio miserable. Su afán es sobrevivir día a día y dar algún golpe que le mantenga en relativa comodidad durante un tiempo, un personaje que no ha nacido para trabajar ni tener amo.

La historia se desarrolla a lo largo de los años, entre pequeños hurtos y contrabando, robos de coches y planes mayores. Su estancia en prisión, el servicio militar, volando sobre el nido del cuco.

Algo a destacar es la ambientación degradada de un barrio hundido en la pobreza, sus gentes miserables con un código moral tan diferente como real. La necesidad se respira en cada línea obligando al ingenio a espabilarse.

El Kali es un libro bien relatado e interesante. Engancha su lectura.

J. Paulorena

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